‘’Al fin en sus brazos’’, pensé.
Sus brazos me envolvían y
me sentía protegida, aunque algo preocupada por la vuelta a casa.
-Donde te habías metido? Pensé que te habías marchado sin mí.
-Lo siento Val, la verdad es que me perdí buscándote, al
final caí rendido por el cansancio, al despertar me fue más fácil orientarme.
Por cierto aquí tienes.
Metió la mano en el bolsillo de la chaqueta y sacó un lazo,
el lazo que llevé anoche en la cabeza. No me gustaban mucho accesorios por el estilo,
son para niñas mimadas, pijas, pero Melody siempre dice que me veo adorable con
ese lazo en concreto, me alegro de no haberlo perdido, aunque ni recordaba que
lo llevaba.
Le di las gracias y sugerí que siguiéramos andando en busca de
alguna forma de vida o lo menos un sitio con agua, nunca me había sentido tan
sedienta. El ardiente día de verano no ayudaba, parecía que el sol había cobrado
vida propia y librara rayos a doble potencia en nuestra dirección.
Andamos mucho, muchísimo, no sabría decir cuánto rato pero parecía
que se acercaba el atardecer, vimos una gasolinera, me acerqué corriendo a
mirar si había alguien, y si, un señor con bigote extravagante nos dio dos
botellitas de agua y un pan para el camino, tuvimos mucha suerte de la bondad
de ese hombre.
Cansados y quemados por el sol nos sentamos en el suelo,
cerca de la carretera para mirar si venia alguien. Nos comimos la mitad del pan
y guardamos el resto para el día siguiente. Aún después de haber comido algo,
Andrew parecía débil y seco, miraba en la nada, con mirada perdida, ni siquiera
parecía que pensase, simplemente estaba allí parado.
-Qué cantidad de estrellas- señale mirando el cielo.
Nada. No hubo respuesta.
Solo un suspiro. A continuación se acostó
en el suelo y cerró sus ojos.
Me frustraba verle de esa manera, sabia el porqué de su
estado. Había cometido un delito, y por desgracia yo era la cómplice.
''Es guapo. Muy guapo, y me ha guiñado un ojo. Me dirijo a
pagar los chicles a la dependienta pero él me adelanta y lo hace por mí.
-Encantado me llamo Andrew, y tu preciosa?
-Es de mala educación colarse.
-Ni para comprarte unos chicles? Que maleducada pequeña, deberías
estar feliz , te ahorraste un euro solo por tener unos ojos admirables.
-Gracias- solté de forma seca y rápida y salí de la tienda
disparada.
La llave de la bici, donde la he metido? Aquí esta. Abro el candado
y me monto rápidamente.
Una mano se posa en mi hombre, me giro.
-Te vas sin presentarte, hazme feliz y dime tu nombre nena.
-Esperas que te diga mi nombre siendo tan idiota?
-Perdona,- hinca rodilla y con una sonrisa leve y una mirada
penetrante se dirige a mí
– Señorita,¿ me haría usted tan feliz de proporcionarme
su nombre?
No puedo evitar sonreír, es adorable.
-Mi nombre es Valery. – Subo a la bici y me propongo pedalear
.
-Si quieres puedo llevarte, no pareces tener planes y yo
conozco un sitio ideal para un domingo tarde.
-Crees que me iré con un desconocido?
-Acaso no babeabas mirándome al poner gasolina al coche? Creo que eres preciosa y deberíamos
tener una cita, sé que no me darás tu número , así que tengámosla ahora.
Estoy impactada por la seguridad que tiene en sí mismo.
-Y a donde piensas llevarme?
Esboza una sonrisa de victoria y se dirige a su coche, le
sigo.
-A unos kilómetros de aquí hay un café precioso, debajo la
montaña, las vistas son impresionantes.
-De acuerdo, pero luego te verás obligado a dejarme en mi
casa- digo con seguridad .
Por supuesto nena, te llevare donde tú me permitas.''

No hay comentarios:
Publicar un comentario