Al abrir los ojos una luz estridente me ciega. Los cierro
con rapidez, vuelvo a intentar abrirlos pero esta vez despacio. Poco a poco,
logro ver donde estoy, parece un bosque, observo con cuidado cada detalle sin
perderme nada.
¿Dónde estoy?
¿Cómo he llegado aquí?
Mi mente es invadida por mil preguntas que entran y salen de
mi cabeza a velocidad de la luz, y de repente, de la nada, una ráfaga de
recuerdos viene a mí junto con las respuestas a mis preguntas.
Una persecución. Aquellos coches. La falta de aire. Su mano
al tropezarme.
Ahora lo veo claro, no estaba sola. Él, ¿quién era él? Aquel
chico de la gasolinera, no recuerdo su nombre… ¡ah sí! Andrew, fue tan amable y
gracioso, pero, ¿dónde está?
Corríamos juntos, escapando juntos, pero se perdió, o me perdí
yo…
Decido ponerme de pie, pero al intentarlo noto un dolor en
el tobillo, ‘’ torcido ‘’ pienso. Aun
así consigo levantarme. Empiezo a andar por el bosque, bajo una colina que da a
la carretera. Allí sigue el coche de Andrew, chamuscado. Las llaves están puestas
y decido probar de arrancarlo pero nada, no hay manera. La ciudad no está lejos
pero me duele el tobillo.
Ando y pienso en la explicación que daré a Wanda, si mi
argumento no la convence seguro que llama a mi madre. De repente oigo mi nombre,
alguien me llama, me giro pero no veo nada, el sol, aun bajo, me ciega.
Entrecierro los ojos y veo una figura acercándose hacia mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario